martes, 20 de septiembre de 2016

Viaje a Baviera

Continuamos el viaje, después de estar una semana descubriendo la Selva Negra, pusimos rumbo a Múnich y a mitad de camino nos paramos en Legoland. Siempre que podemos incluímos en el viaje algún parque para que los niños se diviertan, en nuestro recorrdio por Alemania podíamos escoger entre Europa park, Legoland o Playmobil funpark, escogimos el de Legoland porque era el que mejor nos iba por la ruta que hacíamos y nos apetecía ir a alguno de los parques de Lego o Playmobil.
Como cabía esperar, todo estaba decorado con figuras de Lego, con una zona central de construcciones de Lego de ciudades.
Las atracciones no eran excesivamente fuertes, pero nosotros ya tuvimos más que suficiente, ya que estamos acostumbrados a Port Aventura donde hay atracciones súper heavies a las que tampoco subimos porque no nos gustan.
En un día tuvimos suficiente para subir a casi todas las atracciones y repetir las que más nos gustaron ya que nos hicimos un Express Pass.
En Legoland hay 3 tipos de Express Pass, nosotros cogimos el estándar (el más barato) que costaba 18€ por persona, funcionaba del siguiente modo, te daban un aparatito digital que podías reservar la atracción (no estaban todas las atracciones, sólo algunas) y te daba la hora en que podías ir (tenías una hora más de margen para poder llegar), era como si estuvieras físicamente haciendo cola pero mientras podías ir a otra atracción.
Una de las atracciones es como si visitaras una fábrica de Lego y te enseñan cómo se fabrican las piezas, pero lo más curioso es la tienda donde puedes comprar las piezas que quieras a peso o puedes escoger pieza a pieza para crear tu figura Lego.
Otras de las cosas que me hizo mucha gracia del parque son las patatas fritas que venden en forma de piezas de Lego, es que no me pude resistir a comprar unas patatas tan monas.

La siguiente parada fue Múnich, la tercera ciudad más grande de Alemania.
Marienplatz es el corazón del casco antiguo, en cuyo centro está la columna de María que le da nombre, pero lo más destacado de esta animada plaza es el Nuevo Ayuntamiento, con una esplendorosa fachada neogótica muy recargada, siendo la mayor atracción turística el carrillón en el que cada día a las 11 y a las 12h. salen sus figuras para realizar una agradable danza con música.


Muy cerca está Viktualienmarkt, un mercado en la calle con puestos de fruta, verduras, quesos... (cerrado los domingos). Tiene una biergarten donde poder consumir lo que has comprado en los diferentes puestos de comida.
Allí se encuentra quizás el Maibaum más famoso de Alemania (traducido sería árbol de mayo).
El Maibaum es una palo gigante situado en el centro de los pueblos, pintado de blanco y azul (los colores de la bandera de Baviera) y decorado con siluetas de madera representando a los artesanos y profesionales tradicionales de la ciudad. Se coloca en un ambiento festivo el 1 de mayo y se va cambiando cada 4 o 5 años.
De la Frauenkirche (catedral de Nuestra Señora) os quiero comentar dos curiosidades.
La primera es que en el umbral de la puerta de la catedral, y también en el de otras muchas iglesias de toda la región, estaba escrito en tiza 20+C+M+B+16, una intrigante inscripción de la que desconocíamos su significado y no desistimos hasta que lo averiguamos.
Resulta que es una tradición curiosa que consiste en que el día 6 de enero se escribe con tiza sobre el umbral de la puerta de las casas o de las iglesias: las 2 primeras cifras del año, luego C+M+B y finalmente las 2 últimas cifras del año. La inscripción se deja hasta Penecostés o hasta que la borre la lluvia. Son las iniciales en latín de "Christus Mansionem Benedicat" , es decir Dios bendiga esta casa. También hace referencia al nombre de los Reyes Magos (Caspar,Melchior,Baltassar).
La otra curiosidad es que en la entrada de la catedral se encuentra la pisada del diablo.
Hay dos leyendas diferentes, en la primera el diablo la dejó cuando curioseaba mofándose de la construcción de la iglesia sin ventanas porque justo donde está la pisada las columnas no las dejan ver, y según la otra versión de la leyenda, el diablo hizo un trato con el constructor para que no hubiera ventanas en la iglesia, pero el demonio fue engañado por el inteligente constructor, que dispuso las columnas de manera que no se viera ninguna ventana desde cierto lugar a la entrada del templo, cuando el demonio descubrió que había sido engañado la iglesia ya había sido consagrada, pero dejó la pisada a la entrada.
Lo que más me sorprendió de Múnich fueron los surfistas que en plena ciudad, en el Jardín Inglés, aprovechan las olas del río artificial Eisbach para surfear, justo después de pasar el puente cerca del museo de arte Der Kunst Haus.
Estuvimos un buen rato disfrutando viendo a estos surfistas de agua dulce, todo un espectáculo.
El Jardín Inglés es uno de los jardines más grandes de Alemania y los muniqueses aprovechan para tomar el sol (incluso hay una zona nudista), bañarse, hacer picnic o tomar una cerveza en la biergarten con pagoda china incluida.

En la Odeonsplatz encontraréis cuatro leones en la fachada de la Residenz, la que fue residencia oficial de la familia real bávara, y es típico tocar la cabeza del escudo para que te dé buena suerte.
Comimos en Hofbräuhaus, la cervecería más famosa de Múnich y uno de los lugares de mayor atracción turística de la ciudad que vale la pena visitar.
Hay mucha animación con camareros vestidos con trajes regionales, algunos vendiendo bretzels y amenizado con música tradicional bávara.
Tiene la fama de ser caro y que los camareros no son nada simpáticos, pero nosotros tuvimos la suerte de tener una experiencia súper positiva con comida rica y camarera muy simpática.
Por toda la ciudad encontraréis los típicos corazones de pan de jengibre con inscripciones en azúcar y con una cinta para ser colgados al cuello.
Y en Múnich también ha llegado la moda de los flotadores gigantes, pero claro, aquí en forma de bretzel!
En un día tenéis tiempo de visitar la ciudad, nosotros dedicamos el segundo día de nuestra estancia en Múnich para visitar el estadio olímpico y el estadio de fútbol de Bayern de Múnich, el Allianz Arena. Es lo que tiene tener un chico futbolero en casa, que hacemos ruta de estadios por toda ciudad importante que se precie.


A hora y media de Múnich se encuentra Füssen donde se sitúa el famoso castillo de Neuschwanstein, el castillo del Rey Loco, podéis hacer la excursión directamente desde Múnich, pero nosotros fuimos a dormir a Füssen porque así ya empezábamos la ruta de vuelta a casa.
Quizás el nombre del castillo no os suene, pero seguro que la foto la habréis visto en un montón de puzzles.
Es el castillo más turístico de Alemania, con muchísimos visitantes sobretodo en agosto y todo lo que podáis leer sobre las inmensas colas para adquirir las entradas para visitar el castillo es cierto, si no tienes las entradas reservadas por internet tienes que chuparte una cola de mínimo dos horas, así que sobretodo reservad las entradas con antelación, ¿nosotros? pues no las teníamos reservadas porque cuando lo quise hacer ya estaba todo agotado (se ve que ponen una parte de entradas a la venta por internet y la otra se las reservan para venderlas en el ticket center), así que madrugamos para asegurarnos la visita y con la esperanza de no hacer mucha cola (pero 1 hora y 45 minutos de cola no nos la quitó nadie)
Como dormíamos en un hotel en Füssen (el castillo está a unos 15 minutos), los del hotel nos dieron unos pases gratis de autobús y nos convencieron para que cogiéramos el autobús (gratis) para ir a los castillos y así nos ahorrábamos el tráfico y el parking de la zona de los castillos, y así lo hicimos, a las 8:15 cogimos el autobús para estar a las 8:30 en el ticket center para comprar las entradas (el ticket center abre a las 8)
Cuando llegamos ya había una inmensa cola y tardamos casi 2 horas en poder adquirirlas. Si las has reservado también tienes que hacer cola, pero otra mucho más corta.
Se pueden visitar dos castillos, el de Hohenschwangau (el amarillo) y el Neuschwanstein Schloss (el más famoso y visitado). Nosotros compramos entradas para los dos, primero te dan hora para visitar el de Hohenschwangau y luego hora para el segundo, porque los castillos se visitan en pequeños grupos con hora concertada, si no estás a la hora no te lo reembolsan (todo muy bien organizado)
Desde el ticket center tienes que subir a los castillos, se puede hacer andando, en coche de caballos o en autobús.
Para ir al castillo de Hohenschwangau os recomiendo ir a pie, no es mucha subida y no vale la pena coger el coche de caballos.
Pero ya para el de Neuschwanstein, sobretodo si vais con niños, sí que es mejor coger algún transporte, os recomiendo subir en autobús porque te deja cerca del Marienbridge, puente sobre el que se  pueden hacer las fotografías panorámicas del castillo y luego bajar en coche de caballos (que además es más barata la bajada que la subida) o incluso a pie, nosotros bajamos en coche de caballos porque a los niños les hacía muchísima gracia.
El castillo de Neuschwanstein es el más famoso y significa Nuevo cisme de piedra en honor al Caballero del cisne de la ópera de Wagner
Si la primera foto del castillo del rey loco, Lui II, estaba hecha desde el puente de Marien, ahora la foto es al revés, el puente de Marien visto desde el castillo.
Las visitas a los interiores de ambos castillos duran una media hora, no te puedes entretener nada porque detrás tuyo ya viene otro grupo (ya os he dicho que lo tienen muy bien organizado, pim pam, pim pam). Los castillos son preciosos tanto por dentro como por fuera, no me extraña que estén tan concurridos y haya tantas colas.


En Füssen probamos las schneeballen (bolas de nieve), típico dulce de Rothenburg de masa quebrada en forma de bola grande, la clásica está decorada con azúcar glas, pero las hay de un montón de sabores, nosotros probamos las de canela, chocolate blanco y crema de cacao (la de canela era un poco espesota!)


Dejamos el estado de Baviera y nuestra próxima parada fue el Lago Constanza, como ya os comenté por la cercanía a la Selva Negra se puede visitar desde allí si sólo hacéis esa zona de Alemania.
Nos alojamos en Meersburg, un pueblo precioso de carácter medieval, cuyos motores económicos son el turismo y la producción de vino.
Al día siguiente, desde Meersburg cogimos un ferry que nos pasó a la otra orilla del lago, a Constanza, allí visitamos la isla de Mainau, la isla de las flores, la entrada es un poco cara 19€ por adulto, es una isla unida a Constanza por un puente donde hay un sinfín de variedades de árboles y flores, y lo más maravilloso de todo (y por ello ya justifico el precio de la entrada) es un invernadero lleno de mariposas. Nunca había visto tantas mariposas y de tantas clases que revoloteaban por todos los lados, se posaban en cualquier sitio e incluso las podías coger con el dedo, una maravilla! espectacular!


Y como broche final de nuestro viaje, nos paramos en las cataratas del Rhin, no están en Alemania, ya están en Suiza, en la frontera con Alemania (¡qué pasada lo caro que está todo en Suiza!) pero vienen de camino y vale la pena visitar.
Cogimos un barquito que nos llevó a la roca que está en medio de la catarata para poder sentir muy de cerca la fuerza del agua. Hay unas escaleritas que te llevan a lo alto de la roca y se puede contemplar más de cerca toda la catarata.


Y hasta aquí nuestra ruta por el sur de Alemania, un viaje que nos ha encantado y que recomiendo para hacerlo con familia. Vale muchísimo la pena!

Auf Wiedersehen!

1 comentario:

  1. Hola! Qué fotos y viaje más chulo! Muy interesante todo! Besis

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Gracias por dejarme tus comentarios, me hacen muchísima ilusión.
Un beso

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