miércoles, 17 de julio de 2019

Budapest

Antes de empezar nuestras vacaciones quiero explicaros nuestro viaje a Praga y Budapest, pasando por Bratislava, que hicimos el verano pasado. Así vais cogiendo ideas por si todavía no tenéis destino, vais este verano o simplemente os entran ganas para el próximo año.

Los vuelos de avión los cogí en trivago, la ida a Budapest con Wizz Air y la vuelta desde Praga con Vueling, los hoteles/apartamentos a través de booking, y los traslados entre las tres ciudades los hicimos en tren, muy cómodo porque no hay mucha distancia entre ellas.
Si os planteáis visitar Praga y Budapest, otra opción es aprovechar y visitar también Viena que está muy cerquita. Nosotros optamos en pararnos en Bratislava, que aunque es más pequeña y no es una ciudad imperial como Viena, no la conocíamos, en cambio la ciudad austríaca la hemos visitado varias veces.

Primera parada Budapest, capital de Hungría y antigua ciudad imperial.
Lo primero que debemos saber es que Budapest es la unión de dos ciudades Buda y Pest separadas por el río Danubio. En Pest, en la orilla oriental del Danubio, se concentra la mayor parte de la población y vida urbana, mientras que Buda, en la orilla occidental, se asocia a los barrios señoriales y de clase alta.
Empezamos en el Bastión de los Pescadores, situado en la colina de Buda y uno de los puntos más populares de la ciudad.
Es una terraza con siete torres que representan las siete tribus magiares que fundaron Hungría, está construido en piedra blanca y es un mirador maravilloso de Pest.
Al lado del Bastión se encuentra la Iglesia de Matías o la Iglesia de Nuestra Señora, la iglesia católica más importante de la ciudad donde se coronaron varios reyes húngaros. Visitamos su interior y hay una zona que explica en fotos diversas coronaciones como la de Sisí.
Muy cerca, en lo alto de la colina de Buda, se encuentra el Castillo de Buda o Palacio Real en cuyo interior se encuentra la Galería Nacional Húngara.
No visitamos el museo, ya que lo interesante es pasear por los alrededores del castillo y ver las vistas de la ciudad. Para bajar utilizamos el funicular que nos dejó en la orilla del río.

En frente, al otro lado del Danubio, en la orilla de Pest, se encuentra el edificio más famoso de la ciudad y el más grande de Hungría, el Parlamento.
Edificio de estilo neogótico donde en una sala celosamente custodiada por una guardia de honor y bajo la cúpula a 96m de la altura, se exhibe el cetro y la corona con la que se ha coronado casi todos los reyes húngaros.
Una de las curiosidades de esta corona es que la cruz de la parte superior está torcida. Ya digo yo que la podrían haber arreglado, pues no, así la han dejado, lo que lo ha convertido en una particularidad muy característica.
Aunque no se pueden hacer fotos de las joyas de la corona, lo podéis ver en la réplica en piedra de la corona en uno de los puentes que cruza el Danubio.
Muy interesante la visita de 45 minutos del interior del Parlamento, para conocer su historia y curiosidades del lugar, como por ejemplo, el detalle de los reposapuros numerados, entre discurso y discurso los asistentes salían a fumar y dejaban los puros hasta el siguiente descanso en el número correspondiente.
A la orilla del Danubio y al lado del Parlamento se encuentra el conmovedor Monumento de los Zapatos, en recuerdo de los judíos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial, en concreto el fusilamiento de 20.000 judíos del gueto de Budapest cuyos cuerpos fueron arrojados al río.
El puente más famoso es el de las cadenas, es también el más antiguo de la ciudad que une Buda y Pest, luciendo de manera especial por la noche.
La visita a la Gran Synagoga, considerada la segunda sinagoga más grande del mundo, te hace estremecer.
Se visita con un guía en español que te cuenta los horrores que padecieron los judíos en Budapest, y en el exterior de la sinagoga se encuentra el cementerio judío (poco sorprendente si se compara con el cementerio judío de Praga) y el árbol de la vida, una escultura de un sauce llorón en el que cada hoja lleva escrita el nombre de un judío asesinado durante el Holocausto.

Al final de la calle Vici Utca, una de las calles más comerciales, se encuentra el Mercado Central, el mercado más grande de Budapest, donde encontraréis los típicos productos húngaros, todo un estallido de color, olor y sabor.
Tiene 3 niveles, en la planta baja están los puestos de fruta, verdura, charcutería, paprika y miel, en el sótano los puestos de carne, pescado y encurtidos, y en la superior se encuentran las tiendas de souvenirs y puestos de comida donde puedes degustar comida húngara.
Nosotros comimos en un restaurante con música húngara donde pudimos degustar ...


La paprika está muy asociada a la cocina húngara y además de en ristas
la puedes encontrar en cualquier versión. Un detalle culinario para llevártelo de vuelta a casa.
Podréis comprar los famosos chorizos y salamis húngaros (salami de Pick) o el famoso vino húngaro tokaj, que va de los 3 a 6 puttonyos (así se dice a los grados que tiene el vino húngaro)
Y una de las cosas que más sorprendió, fue los botes de encurtidos, el arte que tienen en envasarlos cortados en diferentes formas graciosas y con caras sonrientes.

Por último visitamos La casa del terror, no os lo aconsejo si vais con niños porque se aburrieron bastante, ya que todo va con audioguia explicando los terroríficos años vividos con la invasión comunista. Es interesante conocer su historia y lo mal que lo pasaron.

Y no os podéis perder ver la ciudad iluminada de noche, os aconsejo subir de noche a la Ciudadela donde se puede ver iluminada toda la ciudad, desde este sitio se ve Buda y Pest, lo que da una visión muy completa de la ciudad. Desde Buda sólo se ve Pest, y desde Pest sólo se Buda, en cambio desde la ciudadela se ven las dos.

En Budapest hay muchas actividades de ocio y de todos los estilos, os invito en el próximo post a que los descubráis, donde haremos también un recorrido por su rica gastronomía.
No os lo perdáis porque os encantará.
Os espero.




jueves, 4 de julio de 2019

Fiesta hawaiana

¡Aloha!
Bienvenidos a la fiesta hawaiana.
Como el cumpleaños de Carla es en verano sabíamos que un año tocaría fiesta hawaiana, la fiesta más veraniega donde las haya. Y ha llegado el momento de hacer un luau, de convertir la mesa en un tiki bar, de vestir faldas hawainas y ponernos collares de flores.

En la entrada puse unas señales dando la bienvenida e indicando donde estaba el luau, el tiki bar y el juego del limbo. 
Quise darle a la mesa un toque natural por eso la cubrí con tela de arpillera y en la decoración utilicé mimbre, madera, ratán y hojas que le daban un toque tropical. Y alrededor de la mesa le puse, como no podía ser de otra manera, una faldón hawaiano.
Unas pocas gominolas, plátanos, sandías y unas de sabores tropicales
Piñas, hojas tropicales, flores... todo en la mesa nos transportaba a Hawai
Es que no es necesario hacer tantos quilómetros para sentirte en el paraíso, con un poco de decoración te lo recreas en la terraza.
Y las galletas decoradas con motivos hawaianos que no falten!
Como en las últimas fiestas, preparé una tabla de embutidos. Me he aficionado a ellas y me encantan.
Poner una tabla de quesos y embutidos ordenados de manera bonita, combinándolos con frutos frescos y secos y pan de diferentes clases, se hace irresistible.
En copas de helados puse los aperitivos con sombrillas, una forma divertida de presentar los snacks.
Las botellas también las vestí con una falda hawaiana, papel kraft cortado en tiritas
Donuts en forma de piña. Sólo poniendo un pincho de cartulina en forma de hoja, ¡como se transforman los donuts!
Y en una fiesta tropical no podía faltar la fruta, y en concreto la piña, ya sea de decoración
O bien, lista para comer en unas brochetas de fruta variada pinchadas en una piña
Incluso frutas en las pajitas
Como fondo de la mesa puse una guirnalda de globos en tonos calientes decorada con hojas para que le diera un toque más tropical.
A mis hijos les rechifla el pastel salado, así que hice uno decorado como si fuera un jardín, parece tematizado para la ocasión. Tenéis varias recetas de estos pasteles aquí y aquí, a nosotros nos encantan en verano, resultan muy fresquitos y además se hacen con antelación, lo cual viene de fábula.
Empezada la fiesta me dí cuenta que se nos habían olvidado las antorchas del pastel, menos mal que estuve todavía a tiempo de ponerlas!
La tarta la decoré con un totem y antorchas de fondant, barquillos y galletas de hawaiana y tiki bar
Hice un totem que quedó de lo más decorativo. Es la primera fiesta que pintaba alguna cosa y tanto los carteles de bienvenida como el totem quedaron muy bonitos y ambientaron muchísimo.
Creo que me he aficionado a pintar cartones, es fácil de hacer, divertido pintarlo y decoran un montón. Seguro que no es la última vez que cojo el pincel y las pinturas creando detalles que adornen la fiesta.
Y hasta aquí nuestra fiesta hawaiana, donde cantamos canciones hawaianas y bailamos danzas típicas, ¡divertidísmo!
Un beso

miércoles, 3 de julio de 2019

Galletas hawaianas

Llega el verano y las celebraciones se llenan de color, apetece hacerlas al aire libre con temáticas alegres y frescas, como la hawaina. Sin duda, es la temática top de las fiestas veraniegas.
Este año para celebrar el 11º cumpleaños de Carla, escogió esta temática tropical, y como no, las galletas tematizadas no podían faltar en la fiesta. Dan mucho trabajo pero quedan tan bien!!!!, que todavía no me he cansado de hacerlas para cada fiesta de aniversario.
La cumpleañera me pidió una hawaiana, pues voilà!, aquí está, lista para ir al luau y hacerse unos bailes.
Pero primero, parada en el Tiki Bar, para tomarse unos tragos, un piña colada iría de fábula.
Y para crear un ambiente tropical, flores ibiscus y hojas tropicales.
Y para los chicos, no olvidarse la camisa hawaiana, camisas con flores la mar de fiesteras.
Es que Hawai te evoca a la fiesta, música, baile, vegetación y también a culturas ancestrales con totems observándote.
Mañana os enseño todas las fotos de la fiesta hawaiana más alegre del verano.


martes, 7 de mayo de 2019

Japanese cheesecake

Japanese cheesecake, también conocido como cotton cheesecake o soufflé japonés. ¿Sabéis qué es?
La tarta de queso japonesa es un pastel ligero y esponjoso como el algodón que nada tiene que ver con el cheesecake tradicional.
No lleva una base de crujiente galleta como el New York cheesecake, las claras de huevo montadas le aportan esponjosidad, lleva menos azúcar y menos queso que la clásica tarta de queso, y al llevar harina se parece más a un bizcocho de queso.
Había visto por internet muchos vídeos de su elaboración, quedando un bizcocho muy esponjoso y tembloroso. Sí, se le conoce también como la tarta de queso que tiembla ya que cuando está caliente tiembla.
Pero he de confesar que a mí no me quedó ni tan alto ni tan tembloroso, pero rico sí que lo estaba, muy rico!
Aunque su elaboración no tiene mucha dificultad hay unos truquillos de especial relevancia:
-es preferible utilizar un molde estanco, es decir, no desmoldable para que no entre agua en él durante el horneado al baño maría. Si finalmente se utiliza uno desmoldable forrarlo bien con papel de aluminio para evitar que penetre el agua.
-una vez horneado, dejar el horno un poco abierto y que la tarta de queso se enfríe totalmente dentro del horno apagado.
INGREDIENTES
-250 gr de queso crema tipo Philadelphia
-100 ml de leche entera
-50 gr de mantequilla
-60 gr de harina normal
-20 gr de Maizena
-6 huevos L
-160 gr de azúcar
-una cucharadita de ralladura de limón
-una cucharada de zumo de limón
-una cucharadita de extracto de vainilla
-una pizca de sal


Para decorar
-azúcar glas
-frutos rojos
ELABORACIÓN
Precalentar el horno a 170º arriba y abajo sin ventilador
Separar las claras de las yemas. En un cazo calentar la leche, con el queso y la mantequilla hasta que se fundan y se mezclen bien.
Montar las claras a punto de nieve con la pizca de sal. Cuando estén casi montadas, añadir  el azúcar en forma de lluvia y acabar de montar. Reservar
En un bol amplio, batir las yemas con el zumo de limón, la ralladura y la vainilla hasta que la mezcla esté un pelín espumosa
Tamizar juntas las harinas y añadirlas a la mezcla de yemas.
Añadir la mezcla de queso y batir con las varillas para que no se formen grumos. Para que quede más fina pasarla por un colador.
Añadir el merengue con cuidado y mezclarlo con  la espátula con movimientos envolventes.
Coger un molde de 20 cm de diámetro, forrar el fondo con papel de hornear y engrasarlo.
Verter la masa en el molde, colocarlo en otra bandeja y hornearlo al baño maría, para ello añadir agua caliente en la bandeja hasta cubrir 1/3 parte del molde con la masa.
Hornear durante una hora, más o menos. Si se tuesta mucho la superficie, taparla con papel de aluminio.
Apagar el horno, abrirlo un poco y dejarlo enfriar dentro (una hora y media aproximadamente)
Desmoldar y guardarlo en la nevera.
Se puede espolvorear solamente azúcar glas o bien añadirle unos frutos rojos para que le den un toque fresco.
Yo la decoré con fresas, frambuesas y arándanos con azúcar glas espolvoreado, quedando una tarta deliciosa. Sólo deciros que no quedaron ni las migas.






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