miércoles, 21 de septiembre de 2016

Etiquetas personalizadas Stuck On You. Sello de calidad Madresfera

A principios de septiembre tenía intención de escribir un post valorando las etiquetas que gracias a Madresfera y Stuck On You tenía que haber recibido para la vuelta al cole.
Pero las etiquetas han tardado en llegar mucho más de lo que esperaba, porque se acabaron mis vacaciones y las etiquetas todavía no habían llegado a mi dirección de veraneo, pero muy amablemente los señores de Stuck On You las repitieron y me las mandaron a la nueva dirección.
Finalmente las hemos recibido, y aunque haya sido un poco tarde, hemos estado a tiempo de utilizarlas para la vuelta al cole, así que todo genial! Estamos encantados con ellas.

Stuck On You es una tienda online de etiquetas multiuso, ropa y calzado, con un montón de formas, diseños y tamaños.
https://www.stuckonyou.es/https://www.stuckonyou.es/

Es entrar en su página web y ver tal variedad de etiquetas que te las llevarías todas. Está muy bien organizada para que puedas encontrar la etiqueta que más te guste porque el mismo diseño está en diferentes formas y tamaños.
Sólo tienes que escoger el diseño, dibujo y tipo de letra, poner el nombre y apellido, visualizar como te van a quedar y si te gustan, realizar el pedido. Así de fácil personalizas las etiquetas a tu gusto y en un máximo de 14 días las tienes en casa.
  


Con el vale que nos dieron, escogimos diferentes tipos de etiquetas, unas multiusos y otras para marcar ropa.
Carla escogió unas etiquetas para marcar libros y lo que se presente, muy coloridas y con unos dibujos monísimos, otras etiquetas pequeñas termoadhesivas para marcar la ropa y un llavero personalizado.
En concreto eran dos paquetes ahorro que nos gustaron mucho porque tenían diferentes tamaños de etiquetas y un llavero.
Y para Pol unas etiquetas con su nombre de colores muy chulas también. En las fotos he borrado el apellido, pero están todas personalizadas con nombre y apellido.


Las etiquetas te llegan a casa por correo con un presentación muy cuidada.

Y detrás de cada paquete de etiquetas están las instrucciones de utilización, especialmente interesante son las de las etiquetas termoadhesivas.

La aplicación de las etiquetas termoadhesivas es muy fácil, se pone la etiqueta sobre la ropa, se cubre con la lámina de papel que se suministra con el producto, se plancha sin vapor presionando firmemente durante 10 segundos y se repasan los bordes.
El pegamento está incrustado en la etiqueta y es necesario que la plancha esté suficientemente caliente para que el pegamento se libere y se fusione con el tejido de la prenda.
Nunca se debe planchar sobre la etiqueta.
Y así de rápido marcamos toda la ropa para el cole.

Para el sello de calidad de Madresfera tengo que valorar del 1 al 5 una serie de puntos:
-Apariencia/diseño de las etiquetas, así como la variedad disponible de diseños, iconos y tipos de letra. Mi valoración es un 5. Son unas etiquetas muy bonitas con una gran variedad donde escoger, lo difícil es llevarte sólo una porque todas son preciosas. Está genial porque además de escoger el diseño, eliges la tipografía y los dibujos, por lo que están totalmente personalizadas a tu gusto.
-Facilidad para distinguir los diferentes tipos de etiquetas. Mi valoración es un 5. Hay etiquetas multiusos, termoadhesivas, para ropa, para calzado, packs ahorro... en la web está todo muy bien clasificado y es sencillo distinguir los diferentes tipos.
-Calidad de las etiquetas. Mi valoración es un 5. Las etiquetas son de una gran calidad y se pueden lavar.
-Facilidad de aplicación. Mi valoración es un 5. Siguiendo las instrucciones del fabricante las aplicas sin ningún problema, son de fácil aplicación.
-Tiempo de entrega. Mi valoración es un 3. Este es el único punto que se podría mejorar, los plazos de entrega son un poco largos, como ya os he comentado, mis etiquetas tardaron en llegar.
-Facilidad de uso y manejo de la web. Mi valoración es un 5. Es muy intuitivo, sencillo de utilizar y encuentras los productos en al web con mucha facilidad
-Apariencia y diseño de la web. Mi valoración es un 5. Es muy clara y con un diseño bonito.
-Servicio de atención al cliente. Mi valoración es un 5. Con el problema de la entrega de las etiquetas fueron muy resolutivos y me las enviaron otra vez. Ésto es de agradecer y desde aquí les doy las gracias.


Nunca mis hijos habían tenido unas etiquetas tan bonitas, porque no es lo mismo marcar los libros con un rotulador o con una etiqueta impresa en el ordenador que poner estas preciosas etiquetas.
Estamos todos encantados con ellas, este año mis hijos serán los más molones de la clase gracias a Stuck On You y a Madresfera.

martes, 20 de septiembre de 2016

Viaje a Baviera

Continuamos el viaje, después de estar una semana descubriendo la Selva Negra, pusimos rumbo a Múnich y a mitad de camino nos paramos en Legoland. Siempre que podemos incluímos en el viaje algún parque para que los niños se diviertan, en nuestro recorrdio por Alemania podíamos escoger entre Europa park, Legoland o Playmobil funpark, escogimos el de Legoland porque era el que mejor nos iba por la ruta que hacíamos y nos apetecía ir a alguno de los parques de Lego o Playmobil.
Como cabía esperar, todo estaba decorado con figuras de Lego, con una zona central de construcciones de Lego de ciudades.
Las atracciones no eran excesivamente fuertes, pero nosotros ya tuvimos más que suficiente, ya que estamos acostumbrados a Port Aventura donde hay atracciones súper heavies a las que tampoco subimos porque no nos gustan.
En un día tuvimos suficiente para subir a casi todas las atracciones y repetir las que más nos gustaron ya que nos hicimos un Express Pass.
En Legoland hay 3 tipos de Express Pass, nosotros cogimos el estándar (el más barato) que costaba 18€ por persona, funcionaba del siguiente modo, te daban un aparatito digital que podías reservar la atracción (no estaban todas las atracciones, sólo algunas) y te daba la hora en que podías ir (tenías una hora más de margen para poder llegar), era como si estuvieras físicamente haciendo cola pero mientras podías ir a otra atracción.
Una de las atracciones es como si visitaras una fábrica de Lego y te enseñan cómo se fabrican las piezas, pero lo más curioso es la tienda donde puedes comprar las piezas que quieras a peso o puedes escoger pieza a pieza para crear tu figura Lego.
Otras de las cosas que me hizo mucha gracia del parque son las patatas fritas que venden en forma de piezas de Lego, es que no me pude resistir a comprar unas patatas tan monas.

La siguiente parada fue Múnich, la tercera ciudad más grande de Alemania.
Marienplatz es el corazón del casco antiguo, en cuyo centro está la columna de María que le da nombre, pero lo más destacado de esta animada plaza es el Nuevo Ayuntamiento, con una esplendorosa fachada neogótica muy recargada, siendo la mayor atracción turística el carrillón en el que cada día a las 11 y a las 12h. salen sus figuras para realizar una agradable danza con música.


Muy cerca está Viktualienmarkt, un mercado en la calle con puestos de fruta, verduras, quesos... (cerrado los domingos). Tiene una biergarten donde poder consumir lo que has comprado en los diferentes puestos de comida.
Allí se encuentra quizás el Maibaum más famoso de Alemania (traducido sería árbol de mayo).
El Maibaum es una palo gigante situado en el centro de los pueblos, pintado de blanco y azul (los colores de la bandera de Baviera) y decorado con siluetas de madera representando a los artesanos y profesionales tradicionales de la ciudad. Se coloca en un ambiento festivo el 1 de mayo y se va cambiando cada 4 o 5 años.
De la Frauenkirche (catedral de Nuestra Señora) os quiero comentar dos curiosidades.
La primera es que en el umbral de la puerta de la catedral, y también en el de otras muchas iglesias de toda la región, estaba escrito en tiza 20+C+M+B+16, una intrigante inscripción de la que desconocíamos su significado y no desistimos hasta que lo averiguamos.
Resulta que es una tradición curiosa que consiste en que el día 6 de enero se escribe con tiza sobre el umbral de la puerta de las casas o de las iglesias: las 2 primeras cifras del año, luego C+M+B y finalmente las 2 últimas cifras del año. La inscripción se deja hasta Penecostés o hasta que la borre la lluvia. Son las iniciales en latín de "Christus Mansionem Benedicat" , es decir Dios bendiga esta casa. También hace referencia al nombre de los Reyes Magos (Caspar,Melchior,Baltassar).
La otra curiosidad es que en la entrada de la catedral se encuentra la pisada del diablo.
Hay dos leyendas diferentes, en la primera el diablo la dejó cuando curioseaba mofándose de la construcción de la iglesia sin ventanas porque justo donde está la pisada las columnas no las dejan ver, y según la otra versión de la leyenda, el diablo hizo un trato con el constructor para que no hubiera ventanas en la iglesia, pero el demonio fue engañado por el inteligente constructor, que dispuso las columnas de manera que no se viera ninguna ventana desde cierto lugar a la entrada del templo, cuando el demonio descubrió que había sido engañado la iglesia ya había sido consagrada, pero dejó la pisada a la entrada.
Lo que más me sorprendió de Múnich fueron los surfistas que en plena ciudad, en el Jardín Inglés, aprovechan las olas del río artificial Eisbach para surfear, justo después de pasar el puente cerca del museo de arte Der Kunst Haus.
Estuvimos un buen rato disfrutando viendo a estos surfistas de agua dulce, todo un espectáculo.
El Jardín Inglés es uno de los jardines más grandes de Alemania y los muniqueses aprovechan para tomar el sol (incluso hay una zona nudista), bañarse, hacer picnic o tomar una cerveza en la biergarten con pagoda china incluida.

En la Odeonsplatz encontraréis cuatro leones en la fachada de la Residenz, la que fue residencia oficial de la familia real bávara, y es típico tocar la cabeza del escudo para que te dé buena suerte.
Comimos en Hofbräuhaus, la cervecería más famosa de Múnich y uno de los lugares de mayor atracción turística de la ciudad que vale la pena visitar.
Hay mucha animación con camareros vestidos con trajes regionales, algunos vendiendo bretzels y amenizado con música tradicional bávara.
Tiene la fama de ser caro y que los camareros no son nada simpáticos, pero nosotros tuvimos la suerte de tener una experiencia súper positiva con comida rica y camarera muy simpática.
Por toda la ciudad encontraréis los típicos corazones de pan de jengibre con inscripciones en azúcar y con una cinta para ser colgados al cuello.
Y en Múnich también ha llegado la moda de los flotadores gigantes, pero claro, aquí en forma de bretzel!
En un día tenéis tiempo de visitar la ciudad, nosotros dedicamos el segundo día de nuestra estancia en Múnich para visitar el estadio olímpico y el estadio de fútbol de Bayern de Múnich, el Allianz Arena. Es lo que tiene tener un chico futbolero en casa, que hacemos ruta de estadios por toda ciudad importante que se precie.


A hora y media de Múnich se encuentra Füssen donde se sitúa el famoso castillo de Neuschwanstein, el castillo del Rey Loco, podéis hacer la excursión directamente desde Múnich, pero nosotros fuimos a dormir a Füssen porque así ya empezábamos la ruta de vuelta a casa.
Quizás el nombre del castillo no os suene, pero seguro que la foto la habréis visto en un montón de puzzles.
Es el castillo más turístico de Alemania, con muchísimos visitantes sobretodo en agosto y todo lo que podáis leer sobre las inmensas colas para adquirir las entradas para visitar el castillo es cierto, si no tienes las entradas reservadas por internet tienes que chuparte una cola de mínimo dos horas, así que sobretodo reservad las entradas con antelación, ¿nosotros? pues no las teníamos reservadas porque cuando lo quise hacer ya estaba todo agotado (se ve que ponen una parte de entradas a la venta por internet y la otra se las reservan para venderlas en el ticket center), así que madrugamos para asegurarnos la visita y con la esperanza de no hacer mucha cola (pero 1 hora y 45 minutos de cola no nos la quitó nadie)
Como dormíamos en un hotel en Füssen (el castillo está a unos 15 minutos), los del hotel nos dieron unos pases gratis de autobús y nos convencieron para que cogiéramos el autobús (gratis) para ir a los castillos y así nos ahorrábamos el tráfico y el parking de la zona de los castillos, y así lo hicimos, a las 8:15 cogimos el autobús para estar a las 8:30 en el ticket center para comprar las entradas (el ticket center abre a las 8)
Cuando llegamos ya había una inmensa cola y tardamos casi 2 horas en poder adquirirlas. Si las has reservado también tienes que hacer cola, pero otra mucho más corta.
Se pueden visitar dos castillos, el de Hohenschwangau (el amarillo) y el Neuschwanstein Schloss (el más famoso y visitado). Nosotros compramos entradas para los dos, primero te dan hora para visitar el de Hohenschwangau y luego hora para el segundo, porque los castillos se visitan en pequeños grupos con hora concertada, si no estás a la hora no te lo reembolsan (todo muy bien organizado)
Desde el ticket center tienes que subir a los castillos, se puede hacer andando, en coche de caballos o en autobús.
Para ir al castillo de Hohenschwangau os recomiendo ir a pie, no es mucha subida y no vale la pena coger el coche de caballos.
Pero ya para el de Neuschwanstein, sobretodo si vais con niños, sí que es mejor coger algún transporte, os recomiendo subir en autobús porque te deja cerca del Marienbridge, puente sobre el que se  pueden hacer las fotografías panorámicas del castillo y luego bajar en coche de caballos (que además es más barata la bajada que la subida) o incluso a pie, nosotros bajamos en coche de caballos porque a los niños les hacía muchísima gracia.
El castillo de Neuschwanstein es el más famoso y significa Nuevo cisme de piedra en honor al Caballero del cisne de la ópera de Wagner
Si la primera foto del castillo del rey loco, Lui II, estaba hecha desde el puente de Marien, ahora la foto es al revés, el puente de Marien visto desde el castillo.
Las visitas a los interiores de ambos castillos duran una media hora, no te puedes entretener nada porque detrás tuyo ya viene otro grupo (ya os he dicho que lo tienen muy bien organizado, pim pam, pim pam). Los castillos son preciosos tanto por dentro como por fuera, no me extraña que estén tan concurridos y haya tantas colas.


En Füssen probamos las schneeballen (bolas de nieve), típico dulce de Rothenburg de masa quebrada en forma de bola grande, la clásica está decorada con azúcar glas, pero las hay de un montón de sabores, nosotros probamos las de canela, chocolate blanco y crema de cacao (la de canela era un poco espesota!)


Dejamos el estado de Baviera y nuestra próxima parada fue el Lago Constanza, como ya os comenté por la cercanía a la Selva Negra se puede visitar desde allí si sólo hacéis esa zona de Alemania.
Nos alojamos en Meersburg, un pueblo precioso de carácter medieval, cuyos motores económicos son el turismo y la producción de vino.
Al día siguiente, desde Meersburg cogimos un ferry que nos pasó a la otra orilla del lago, a Constanza, allí visitamos la isla de Mainau, la isla de las flores, la entrada es un poco cara 19€ por adulto, es una isla unida a Constanza por un puente donde hay un sinfín de variedades de árboles y flores, y lo más maravilloso de todo (y por ello ya justifico el precio de la entrada) es un invernadero lleno de mariposas. Nunca había visto tantas mariposas y de tantas clases que revoloteaban por todos los lados, se posaban en cualquier sitio e incluso las podías coger con el dedo, una maravilla! espectacular!


Y como broche final de nuestro viaje, nos paramos en las cataratas del Rhin, no están en Alemania, ya están en Suiza, en la frontera con Alemania (¡qué pasada lo caro que está todo en Suiza!) pero vienen de camino y vale la pena visitar.
Cogimos un barquito que nos llevó a la roca que está en medio de la catarata para poder sentir muy de cerca la fuerza del agua. Hay unas escaleritas que te llevan a lo alto de la roca y se puede contemplar más de cerca toda la catarata.


Y hasta aquí nuestra ruta por el sur de Alemania, un viaje que nos ha encantado y que recomiendo para hacerlo con familia. Vale muchísimo la pena!

Auf Wiedersehen!

martes, 13 de septiembre de 2016

Viaje a la Selva Negra

Como ya sabéis todos los que me seguís en instagram, este verano hemos estado en la Selva Negra y Baviera, 15 días recorriendo el sur de Alemania, disfrutando de montañas, cascadas y lagos, relojes de cuco y pueblecitos de cuento que nos han enamorado.
Os quiero explicar detalles del viaje para que os entren unas ganas terribles de conocer esta zona, porque es un destino ideal si viajas en familia y a nosotros nos ha encantado. He dividido el viaje en dos posts, uno que será la Selva Negra y el otro Legoland-Múnich-Neuschwanstein porque son dos zonas distintas y sino sería un post interminable.

INFORMACIÓN BÁSICA
Todos los hoteles los reservamos por Booking, hemos estado en muchos hoteles diferentes haciendo ruta por Alemania, la mayoría de los hoteles en la Selva Negra son pequeñitos y con el desayuno incluido. Para visitar bien toda la Selva Negra es mejor coger un hotel en el sur y otro en el norte de la región.
En Estrasburgo y Múnich hemos estado en hoteles de la cadena Novotel, nos gustan mucho estos hoteles, tienen habitaciones familiares, son de 4 estrellas pero los niños hasta 15 años no pagan, por lo que compensa.
En cuanto al coste de la vida es parecido al de España o incluso más barato.
Nosotros hemos hecho el viaje en coche, ya que viviendo en Barcelona llegas en un día, pero puedes ir en avión hasta Basilea y alquilar un coche, y volver vía Múnich.


La Selva Negra es una de las zonas más bellas y visitadas de toda Alemania, es un macizo montañoso cubierto en su mayoría de bosques de abetos y verdes valles ubicado al sudoeste del país, pero no todo son bosques, prados y vacas (que hay muchísimas), tiene unos pueblecitos que parecen sacados de cuento, con casitas con entramado de madera y es el reino de los relojes de cuco.
Nuestro primer hotel estaba cerca del lago Titisee (en el sur de la Selva Negra), una zona muy turística.  Nos bañamos en el lago, da gusto nadar rodeado de tanta naturaleza y alquilamos una lancha a motor para navegar en sus aguas, como el lago es pequeño te permite navegarlo completamente todo.
Lago Titisee


Desde allí visitamos Friburgo, puerta de entrada de la Selva Negra, con los bächle, pequeños canales que recorren la ciudad y le dan un toque especial, en ellos los niños hacen navegar sus barquitos y la tradición dice que si metes los pies en ellos volverás a la ciudad.
Personalmente yo no puse los pies en remojo, pero mis niños sí y se divirtieron un montón haciendo navegar sus barquitos por los bächle.
Lo más interesante de Friburgo es su casco antiguo (como es normal en todas las ciudades alemanas) donde destaca la Münsterplatz (plaza de la catedral), con la catedral medieval de muros rojizos cuya estilizada torre fue considerada la más bella de la cristiandad.
Alrededor de la catedral todos los días por la mañana excepto los domingos hay mercado, en un lado el de comida y en el otro de artesanía.
Me encanta comprar fruta en los mercados cuando vamos de viaje, porque además de tener una pinta estupenda, es la única manera de poder comer fruta ya que en los restaurantes de postre, sólo hay helados o tartas.
También en la Münsterplatz destacan otros edificios como la casa barroca que hoy alberga un museo de historia municipal, de color rojizo y con hermosas esculturas en su frontal
Otra visita que merece la pena en Fribugo, ciudad universitaria y considerada la capital ecológica de Alemania, son los dos ayuntamientos, el viejo que es más pequeño y de color rojo, y el nuevo que es más llamativo. Y de gran interés son las puertas/torres más representativas de la ciudad, la Martinstor (Torre de Martín) en la Kaiser Joseph Strasse (la principal arteria comercial) y la Schwabentor (Torre de los Suabos)
A unos 30 km de Titisee está Donaueschingen donde se encuentra el nacimiento del Danubio que se simboliza con la Donauquelle, la fuente del Danubio. El resto del pueblo no tiene mayor interés.
Otro día fuimos de excursión al pico más alto de la Selva Negra, el monte Feldberg, 1.493m., y lo que más me sorprendió fue la cantidad de gente que subía al monte con los trajes regionales, ya estaba asombrada de haber visto un montón de tiendas con trajes típicos y que había gente que los vestía por las calles, pero ¿incluso en la montaña???? Estábamos todos alucinando y tuvimos que preguntar si era costumbre ir a la montaña vestidos de esa guisa, pero no, se ve que no es costumbre subir al monte de típico, había una fiesta de la cerveza y por eso todos llevaban sus galas más regionales, ahhhhh!
Al día siguiente visitamos Triberg, en el corazón de la Selva Negra, no es de los pueblos más bonitos pero sí uno de los más turísticos, debido a que tiene las cataratas más altas de Alemania (al menos así es como se anuncia) y los relojes de cuco más grandes del mundo.
La cascada no es en un solo salto sino en 7 tramos, por lo que no se ve una megacatarata, pero es precioso el paseo por el frondoso bosque viendo los diferentes niveles y buscando las ardillas.
A la entrada de las cascadas puedes comprar una bolsa de cacahuetes por 1€ para las ardillas que hay, pero durante el ascenso no ves ninguna por lo que piensas que es un timo lo de los cacahuetes, pero suerte que al final de las cascadas, siguiendo el camino pudimos ver a varias, tirarles cacahuetes y divertirnos viendo a las ardillas saltar y comérselos.
En Triberg se encuentra el museo de la Selva Negra, donde te explica la historia de los relojes de cuco.
Si crees que los relojes de cuco proceden de Suiza estás equivocado, son originarios de la Selva Negra y la imagen típica del señor cargado con los relojes era la realidad de esta zona, vendedores ambulantes recorriendo los caminos. En poco tiempo, la calidad y virtuosidad de los cuco se hizo famosa y todavía ahora sigue siendo una industria muy fructífera, con unos relojes con precios altísimos.
 
En toda la región encontrarás un montón de relojes de cuco, pero aquí están los más grandes, el de Schonach que fue al parecer el más grande del mundo hasta que construyeron el del Eble Uhren-Park.
El de Schonach, que es una cabaña en sí mismo, es mucho más bonito que el de Eble Uhren-Park que está en medio de una tienda de relojes de cuco.
Pero la mayor desilusión (en los dos relojes) fue ver el cucú (a la hora y a la media), sólo sale el pájaro haciendo cucú pero no baila ningún personaje más, mucha expectación para ver sólo el pájaro.
Mucho más bonitos son otros relojes, también muy grandes, que encuentras por el camino y que al echar un euro se pone en funcionamiento, suena la música y se mueven las figuras.

Ya en el norte de la Selva Negra, visitamos en Gutach el museo al aire libre Vogtsbauernhof donde se encuentran casas rurales de la región y muestra la manera de vivir y hacer en el mundo rural en diferentes épocas.
Justo al lado se encuentra el Sommerrodelbahn, un tobogán de montaña súper-mega-divertido. Como somos 2 niños y 2 adultos, compramos un bono de 6 bajadas de adulto y otro de 6 bajadas de niño, para hacer 3 bajadas cada uno,  pero después del primer descenso los niños estaban tan emocionados que al final ellos hicieron 4 bajadas y nosotros solo 2, les tuvimos que ceder nuestros tickets porque querían mucho más!.
Y acabamos el día en Schiltach que parece un pueblo salido de los cuentos de los hermanos Grimm, destaca su maravilloso casco histórico medieval excelentemente conservado y repleto de casas con entramados de madera.
Al día siguiente nos desviamos de la ruta para visitar Freudenstadt en cuyo centro está la plaza del mercado más grande de Alemania. Si tenéis pocos días de viaje obviaría esta ciudad, las hay mucho más interesantes, a no ser que os venga de camino porque queréis coger la turística Schwarzwaldhochstrasse, la carretera nacional B-500, la carretera de la alta Selva Negra que llega a Baden-Baden, pero nosotros no la tomamos porque nos dirigimos a Estrasburgo.


Otro pueblo de cuento que sí merece la pena visitar es Gengenbach, el centro parece sacado de una película, de hecho aquí se rodaron los exteriores de "Charlie y la fábrica de chocolate" de Tim Burton.

Si vais a la Selva Negra no dejéis de visitar Estrasburgo, está justo al lado y merece la pena, está en Francia (Alsacia) justo en la frontera con Alemania.
Después de una semana cerrando las tiendas y museos a las 18h. de la tarde (demasiado pronto porque en agosto hasta más de las 21h.  había luz y podrías aprovechar más el día pero no te quedaba otra que ir ya a cenar) llegas a Estrasburgo y todo cierra tardísimo, hay animación hasta las tantas de la noche, a las 22:15h. había espectáculo de luces en la catedral, un montón de espectáculos callejeros... pura diversión!. Después de tanta tranquilidad nos supo genial esa inyección de vitalidad.
Es precioso el casco antiguo con la majestuosa catedral gótica en cuyo interior se encuentra el famoso reloj astronómico y maravillosa es también la Petite France donde nos volvemos a encontrar las tradicionales casas con entramado de madera.
Y ya de camino a  Legoland, y como última parada en la Selva Negra, nos detuvimos en Baden-Baden, elegante ciudad balneario que sigue viviendo de su esplendoroso pasado aristocrático, de todas las ciudades que hemos estado ésta es la que me ha parecido más cara y una de las menos bonita.
Desde la Selva Negra os podéis acercar al Lago Constanza porque está muy cerca, pero nosotros lo dejamos para el final, ya de vuelta a casa, pero eso ya os lo explico el próximo día.


En toda la Selva Negra se ve el sombrero Bollenhut, típico de la zona, sombrero con enormes borlas rojas, ya sea el tradicional o de forma más divertida con trenzas incluidas para vender a los turistas,  decorando bancos o el coche en Gutach a la entrada del museo al aire libre
Otra cosa que se ve en muchos pueblos son fuentes con alusión a los pesonajes del famoso carnaval de los locos, tradición muy arraigada.
En cuanto a comida típica destacar los brühwursts (salchichas), bratwursts, spätzle, schnitzel, codillo, leberkäse, bretzel... y la famosa tarta selva negra, Schwarzwaldtorte, que por cierto, está bastante cargada de licor de kirsch.

De acompañamiento básicamente patatas, chucrut o spätzle, en las cartas de los restaurantes no tienen arroz. 
Los spätzles son una pasta muy popular en el sur de Alemania, se utiliza como acompañamiento o como plato único (spätzle con queso)
El schnitzel es carne empanada ya sea de ternera o de cerdo.
El leberkäse, muy apreciado en la cocina alemana, recuerda por su textura a una pasta de carne y tiene un sabor parecido a las salchichas.
Y el bretzel es un bollo horneado y retorcido en forma de lazo, con un sabor ligeramente salado. El nombre de este pan salado se debe a que su forma recuerda a dos brazos entrelazados.

Espero que te haya despertado el interés en conocer la Selva Negra porque a nosotros no ha gustado un montón.
La semana que viene te cuento la ruta por Baviera, en especial el castillo del rey loco, realmente impresionante.
Te espero!



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