jueves, 18 de julio de 2019

Budapest. Ocio y gastronomía

Continuando la visita a Budapest hoy me voy a centrar en aspectos más lúdicos y gastronómicos.

Un imprescindible de Budapest son los balnearios de agua termal. En la ciudad se pueden encontrar hasta 118 manantiales con una temperatura de entre 28ºC a 80ºC.
Dos de los balnearios más famosos son el Balneario Széchenyi y el Balneario Gellert que está siutado en el hotel Gellert (su espectacular piscina principal rodeada de columnas salió en un anuncio de Danone).
Nosotros nos decantamos por el Balneario Széchnyi, con 3 piscinas exteriores y 13 interiores, uno de los mayores baños termales medicinales de Europa.
Es una turistada, cuando nosotros fuimos en agosto estaba llenísimo y prácticamente todo turistas, pero es muy divertido, ¡a los niños es lo que más les gustó de todo Budapest!, sobretodo la piscina de corriente en el centro.
A pesar de lo lleno que estaba, daba gusto estar dentro del agua (más impresionante debe ser en invierno estar metido en la piscina a 37ºC cuando fuera está helado), una experiencia muy relajante que os recomiendo sin lugar a duda.
Nosotros fuimos por la tarde, por lo que pudimos ver como al anochecer se iluminaban las piscinas de diferentes colores. ¡Impresionante!

En Budapest son muy famosos los ruin bar, bares ruinosos, que con un alquiler muy asequible se aprovechan edificios o locales que se iban a demoler. Es una idea de negocio que se ha exportado también a Holanda.
El más famoso es el Szimpla Kert, que fue el primero de este estilo.
En un edificio literalmente en ruinas se encuentra el bar que ocupa diferentes plantas, con una decoración ecléctica, todo desorden y donde cabe todo. Es peculiar de ver, pero desde luego no es nuestro estilo.
Budapest es una ciudad de contrastes, porque a poca distancia del bar ruinoso más famoso del mundo, se encuentra uno de los cafés más bonitos del mundo, el New York café.
Decoración clásica y muy elegante

Personalmente, nos gustó más este estilo, donde merendamos. Aunque no sea barato, un día es un día.

Continuando con el tema gastronómico, en la concurrida plaza Vörösmaty Tér se encuentra la pastelería más famosa de Hungría, la Pastelería Gerbaud
Pastelería clásica, donde Sisí tomaba su tarta favorita, la famosa tarta Dobos, compuesta por cinco capas esponjosas intercaladas con crema de chocolate y cubierta de caramelo.
Probamos la famosa tarta en dos versiones, la clásica y "deconstruida", tarta de chocolate y caramelo, acompañada con vino húngaro Tokaj.

Y sobretodo, no podéis iros de Budapest sin probar los kürtöskalác.
Como ya os expliqué en este post, los kürstökalác o chimney cake son una cinta fina de masa ligera con levadura, con un toque de canela, y a veces incorporando nueces, almendras....
La masa está enrollada alrededor de un cilindro de madera, bien espolvoreada con azúcar, lo que se convierte en un dulce con forma de espiral o rollo, con el azúcar caramelizado sobre la superficie del kürtöskalác, formando una corteza dulce y crujiente, mientras la masa de dentro queda muy suave y blanda. Después se puede espolvorar con canela, nueces, almendras, chocolate, etc., de lo que se quiera.
El término procede de kürtő, que significa ‘chimenea’. El nombre original en húngaro significa "pastel con chimenea", refiriéndose a su forma de chimenea pequeña, con el vapor del pastel fresco saliendo por arriba.
Aunque los podéis encontrar en muchos puestos callejeros, en Molnár's están deliciosos, os los recomiendo porque son los mejores que he comido.

Pero el plato más famoso húngaro es el Goulash que es un guiso de carne con verduras y como no, ¡con paprika!, pimienta roja, especie muy utilizada en la cocina húngara.

Y por último, recomendaros uno de los mejores helados de Budapest, Gelarto Rosa, situado en plena plaza de la basílica de San Esteban.
Delicioso helado artesanal, con exóticos sabores y con el plus que te lo hacen en forma de flor. ¡Una maravilla!

Budapest nos encantó tanto por la parte cultural como lúdica, un viaje que vale la pena.
Es una ciudad joven, con mucho ambiente.

Pero debemos seguir la ruta y dejar la capital húngara pera ir a Praga, pasando por Bratislava, os espero en el próximo post.

miércoles, 17 de julio de 2019

Budapest

Antes de empezar nuestras vacaciones quiero explicaros nuestro viaje a Praga y Budapest, pasando por Bratislava, que hicimos el verano pasado. Así vais cogiendo ideas por si todavía no tenéis destino, vais este verano o simplemente os entran ganas para el próximo año.

Los vuelos de avión los cogí en trivago, la ida a Budapest con Wizz Air y la vuelta desde Praga con Vueling, los hoteles/apartamentos a través de booking, y los traslados entre las tres ciudades los hicimos en tren, muy cómodo porque no hay mucha distancia entre ellas.
Si os planteáis visitar Praga y Budapest, otra opción es aprovechar y visitar también Viena que está muy cerquita. Nosotros optamos en pararnos en Bratislava, que aunque es más pequeña y no es una ciudad imperial como Viena, no la conocíamos, en cambio la ciudad austríaca la hemos visitado varias veces.

Primera parada Budapest, capital de Hungría y antigua ciudad imperial.
Lo primero que debemos saber es que Budapest es la unión de dos ciudades Buda y Pest separadas por el río Danubio. En Pest, en la orilla oriental del Danubio, se concentra la mayor parte de la población y vida urbana, mientras que Buda, en la orilla occidental, se asocia a los barrios señoriales y de clase alta.
Empezamos en el Bastión de los Pescadores, situado en la colina de Buda y uno de los puntos más populares de la ciudad.
Es una terraza con siete torres que representan las siete tribus magiares que fundaron Hungría, está construido en piedra blanca y es un mirador maravilloso de Pest.
Al lado del Bastión se encuentra la Iglesia de Matías o la Iglesia de Nuestra Señora, la iglesia católica más importante de la ciudad donde se coronaron varios reyes húngaros. Visitamos su interior y hay una zona que explica en fotos diversas coronaciones como la de Sisí.
Muy cerca, en lo alto de la colina de Buda, se encuentra el Castillo de Buda o Palacio Real en cuyo interior se encuentra la Galería Nacional Húngara.
No visitamos el museo, ya que lo interesante es pasear por los alrededores del castillo y ver las vistas de la ciudad. Para bajar utilizamos el funicular que nos dejó en la orilla del río.

En frente, al otro lado del Danubio, en la orilla de Pest, se encuentra el edificio más famoso de la ciudad y el más grande de Hungría, el Parlamento.
Edificio de estilo neogótico donde en una sala celosamente custodiada por una guardia de honor y bajo la cúpula a 96m de la altura, se exhibe el cetro y la corona con la que se ha coronado casi todos los reyes húngaros.
Una de las curiosidades de esta corona es que la cruz de la parte superior está torcida. Ya digo yo que la podrían haber arreglado, pues no, así la han dejado, lo que lo ha convertido en una particularidad muy característica.
Aunque no se pueden hacer fotos de las joyas de la corona, lo podéis ver en la réplica en piedra de la corona en uno de los puentes que cruza el Danubio.
Muy interesante la visita de 45 minutos del interior del Parlamento, para conocer su historia y curiosidades del lugar, como por ejemplo, el detalle de los reposapuros numerados, entre discurso y discurso los asistentes salían a fumar y dejaban los puros hasta el siguiente descanso en el número correspondiente.
A la orilla del Danubio y al lado del Parlamento se encuentra el conmovedor Monumento de los Zapatos, en recuerdo de los judíos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial, en concreto el fusilamiento de 20.000 judíos del gueto de Budapest cuyos cuerpos fueron arrojados al río.
El puente más famoso es el de las cadenas, es también el más antiguo de la ciudad que une Buda y Pest, luciendo de manera especial por la noche.
La visita a la Gran Synagoga, considerada la segunda sinagoga más grande del mundo, te hace estremecer.
Se visita con un guía en español que te cuenta los horrores que padecieron los judíos en Budapest, y en el exterior de la sinagoga se encuentra el cementerio judío (poco sorprendente si se compara con el cementerio judío de Praga) y el árbol de la vida, una escultura de un sauce llorón en el que cada hoja lleva escrita el nombre de un judío asesinado durante el Holocausto.

Al final de la calle Vici Utca, una de las calles más comerciales, se encuentra el Mercado Central, el mercado más grande de Budapest, donde encontraréis los típicos productos húngaros, todo un estallido de color, olor y sabor.
Tiene 3 niveles, en la planta baja están los puestos de fruta, verdura, charcutería, paprika y miel, en el sótano los puestos de carne, pescado y encurtidos, y en la superior se encuentran las tiendas de souvenirs y puestos de comida donde puedes degustar comida húngara.
Nosotros comimos en un restaurante con música húngara donde pudimos degustar ...


La paprika está muy asociada a la cocina húngara y además de en ristas
la puedes encontrar en cualquier versión. Un detalle culinario para llevártelo de vuelta a casa.
Podréis comprar los famosos chorizos y salamis húngaros (salami de Pick) o el famoso vino húngaro tokaj, que va de los 3 a 6 puttonyos (así se dice a los grados que tiene el vino húngaro)
Y una de las cosas que más sorprendió, fue los botes de encurtidos, el arte que tienen en envasarlos cortados en diferentes formas graciosas y con caras sonrientes.

Por último visitamos La casa del terror, no os lo aconsejo si vais con niños porque se aburrieron bastante, ya que todo va con audioguia explicando los terroríficos años vividos con la invasión comunista. Es interesante conocer su historia y lo mal que lo pasaron.

Y no os podéis perder ver la ciudad iluminada de noche, os aconsejo subir de noche a la Ciudadela donde se puede ver iluminada toda la ciudad, desde este sitio se ve Buda y Pest, lo que da una visión muy completa de la ciudad. Desde Buda sólo se ve Pest, y desde Pest sólo se Buda, en cambio desde la ciudadela se ven las dos.

En Budapest hay muchas actividades de ocio y de todos los estilos, os invito en el próximo post a que los descubráis, donde haremos también un recorrido por su rica gastronomía.
No os lo perdáis porque os encantará.
Os espero.




jueves, 4 de julio de 2019

Fiesta hawaiana

¡Aloha!
Bienvenidos a la fiesta hawaiana.
Como el cumpleaños de Carla es en verano sabíamos que un año tocaría fiesta hawaiana, la fiesta más veraniega donde las haya. Y ha llegado el momento de hacer un luau, de convertir la mesa en un tiki bar, de vestir faldas hawainas y ponernos collares de flores.

En la entrada puse unas señales dando la bienvenida e indicando donde estaba el luau, el tiki bar y el juego del limbo. 
Quise darle a la mesa un toque natural por eso la cubrí con tela de arpillera y en la decoración utilicé mimbre, madera, ratán y hojas que le daban un toque tropical. Y alrededor de la mesa le puse, como no podía ser de otra manera, una faldón hawaiano.
Unas pocas gominolas, plátanos, sandías y unas de sabores tropicales
Piñas, hojas tropicales, flores... todo en la mesa nos transportaba a Hawai
Es que no es necesario hacer tantos quilómetros para sentirte en el paraíso, con un poco de decoración te lo recreas en la terraza.
Y las galletas decoradas con motivos hawaianos que no falten!
Como en las últimas fiestas, preparé una tabla de embutidos. Me he aficionado a ellas y me encantan.
Poner una tabla de quesos y embutidos ordenados de manera bonita, combinándolos con frutos frescos y secos y pan de diferentes clases, se hace irresistible.
En copas de helados puse los aperitivos con sombrillas, una forma divertida de presentar los snacks.
Las botellas también las vestí con una falda hawaiana, papel kraft cortado en tiritas
Donuts en forma de piña. Sólo poniendo un pincho de cartulina en forma de hoja, ¡como se transforman los donuts!
Y en una fiesta tropical no podía faltar la fruta, y en concreto la piña, ya sea de decoración
O bien, lista para comer en unas brochetas de fruta variada pinchadas en una piña
Incluso frutas en las pajitas
Como fondo de la mesa puse una guirnalda de globos en tonos calientes decorada con hojas para que le diera un toque más tropical.
A mis hijos les rechifla el pastel salado, así que hice uno decorado como si fuera un jardín, parece tematizado para la ocasión. Tenéis varias recetas de estos pasteles aquí y aquí, a nosotros nos encantan en verano, resultan muy fresquitos y además se hacen con antelación, lo cual viene de fábula.
Empezada la fiesta me dí cuenta que se nos habían olvidado las antorchas del pastel, menos mal que estuve todavía a tiempo de ponerlas!
La tarta la decoré con un totem y antorchas de fondant, barquillos y galletas de hawaiana y tiki bar
Hice un totem que quedó de lo más decorativo. Es la primera fiesta que pintaba alguna cosa y tanto los carteles de bienvenida como el totem quedaron muy bonitos y ambientaron muchísimo.
Creo que me he aficionado a pintar cartones, es fácil de hacer, divertido pintarlo y decoran un montón. Seguro que no es la última vez que cojo el pincel y las pinturas creando detalles que adornen la fiesta.
Y hasta aquí nuestra fiesta hawaiana, donde cantamos canciones hawaianas y bailamos danzas típicas, ¡divertidísmo!
Un beso

miércoles, 3 de julio de 2019

Galletas hawaianas

Llega el verano y las celebraciones se llenan de color, apetece hacerlas al aire libre con temáticas alegres y frescas, como la hawaina. Sin duda, es la temática top de las fiestas veraniegas.
Este año para celebrar el 11º cumpleaños de Carla, escogió esta temática tropical, y como no, las galletas tematizadas no podían faltar en la fiesta. Dan mucho trabajo pero quedan tan bien!!!!, que todavía no me he cansado de hacerlas para cada fiesta de aniversario.
La cumpleañera me pidió una hawaiana, pues voilà!, aquí está, lista para ir al luau y hacerse unos bailes.
Pero primero, parada en el Tiki Bar, para tomarse unos tragos, un piña colada iría de fábula.
Y para crear un ambiente tropical, flores ibiscus y hojas tropicales.
Y para los chicos, no olvidarse la camisa hawaiana, camisas con flores la mar de fiesteras.
Es que Hawai te evoca a la fiesta, música, baile, vegetación y también a culturas ancestrales con totems observándote.
Mañana os enseño todas las fotos de la fiesta hawaiana más alegre del verano.


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